The gig in the sky

Perder canciones

VOCES DE MADERA
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Hugo Milhanas Machado

LA BANDA QUE
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Hugo Milhanas Machado

EL TRAJE DE LOS CANTORES
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Hugo Milhanas Machado

No en pocas ocasiones retomas la lectura de On the Road de Jack Kerouac con la episódica sensación de volver a leer la novela por primera vez, ahora que no la estás leyendo, pero a veces un corto viaje en autobús, la estancia de invierno en un camping, el descubrimiento de un ejemplar en una estantería, una cita de repente recordada, algún apunte marginal en un libro, a veces una película o un encuentro imprevisto en la calle, cualquier calle, da igual la circunstancia presentada, acabas reanudando la lectura del libro en un punto impreciso del mismo, pero también algunas veces desde el comienzo, quizás la mayoría, que te narren la historia de Dean Moriarty, y luego te acuerdas de un compañero de los tiempos de facultad, en Lisboa, un amigo que escribía en todos sus cuadernos la misma frase a modo de estampa o emblema, the beat goes on, lo hizo en un libro que te regaló con la dedicatoria the beat goes on, en cartas intercambiadas en esos tiempos, en botellas, en portadas de discos, la batida no cesaba nunca, y pedida prestada a Jack Kerouac, la frase es también el título de una canción del grupo británico Beady Eye de Liam Gallagher que acabas ahora mismo de escuchar y que probablemente vuelvas a reproducir mientras este texto se va lanzando, la escuchas y de nuevo te sorprende como una maravilla uno de los primeros versos de la canción, canta Liam que le esperan en un concierto en los cielos, bueno, no en un concierto sino más bien en un gig, un gig de toda la vida, escenario oscuro y sin embargo diáfano, extremadamente lúcido, con amplificación monstruosa y guitarras muy enrabietadas y dulces, guitarras de fogueo, canta Liam que le esperan en ese gig y que cuando allí llega los ángeles están cantando sus canciones o le cantan una canción, y nos pregunta si conocemos la melodía, que seguro que sí, y si la estamos cantando también con él, ¿o son los ángeles quienes nos lo preguntan?, la verdad es que en este punto te imaginas todas las canciones posibles y te das cuenta de la imponderabilidad del supuesto, que no existirán nunca todas las canciones, que las acabarás perdiendo de un modo u otro, aunque ahora mismo crees reconocer la música que se escucha en este concierto estelar, el perfecto gig in the sky con sus diamantes y sus Lucys, le dices que sí a Liam y al coro de ángeles, cantas con ellos y todos a una, gospel magnífico, Liam recién llegado al cielo entrando en el tono de la melodía, atreviéndose con un estribillo potente y corrosivo, un estribillo de los 90 que no habría funcionado en los 90, rima evidente y aún así limpia, incluso bella, Liam proclamando que algún día todo el mundo cantará también su canción, que todo el mundo le arropará en la rima, unidos en el fuego, hermanos en el fuego, que mientras dure la vida la batida seguirá pulsando en algún lugar de su corazón, como un pájaro robusto y valiente, el último de una generación que se extingue, the beat goes on, el the beat goes on de Kerouac que en la voz del hermano pequeño de la saga Gallagher te parece inadvertidamente fresco y a la vez muy antiguo, como si la frase produjera su eco desde siempre, como si existiera en la boca de alguien desde el principio del mundo, desde el principio de las canciones, cuando quizás aún no se perdía la música o aún no se comprendían o no se hallaban las palabras, visualizas la muy hermosa exageración de todo esto, te acuerdas del encanto de tu amigo, cada uno de los lugares donde leíste algún capítulo o párrafo suelto de On the Road, cada una de las letras de la frase inscrita una y otra vez en el sueño de todos estos lugares a los que muy difícilmente querrás regresar y donde seguramente ya va faltando su música.

Hugo Milhanas Machado
@hmmachado

     
     
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