Sonando de sol a sol

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Llorenç Baber, Montserrat Palacios, Miquel Àngel Marín. El Arreciado (Toledo), 31 de agosto – 1 septiembre 2013.

Este año se han cumplido veintitrés ediciones de los conciertos De sol a sol en El Arreciado, evento que se fraguó entre los artistas Iraida Cano y Llorenç Barber a finales de los ochenta del siglo XX. Podemos aventurar una razonable incertidumbre en los primeros años de andadura, pero el empeño ha logrado mantener esta cita sonora para la despedida de la temporada estival durante casi ya un cuarto de siglo, ¡y no es poco!

El escenario donde se viene celebrando el encuentro es en cierta forma obra esculpida de Iraida. Este entorno natural se ofrece y se dispone cambiante para las configuraciones diversas que tienen lugar en cada convocatoria: fuentes sonoras en desplazamiento por el pantano, músicas “más secas” en el mismo espacio en una época de sequía, disposiciones de campanas y demás artilugios distribuidos en los cerros y los peñascos, la instalación de un piano gran cola en un quiosco-tenderete, taikos como preludios del amanecer… El artífice en esta recia andadura ha sido generalmente Llorenç Barber, militante contra viento y marea –sin metáfora– en estos De sol a sol nocturnos, “en connivencia con los meteoros, un paisaje rico en resonancias, recorridos, languideces y súbitos encones, más un puñado de oidores convocados a una íntima fiesta sónica de dimensiones desorbitadas”. Los De sol a sol de Barber,auspiciados por la luna y las estrellas en El Arreciado, comienzan tras la caída del sol y se extienden hasta el amanecer siguiente. Se han dejado ver en otros emplazamientos como Madrid, Londres, Sevilla, Berlín o Roma del lado del astro rey.

En la convocatoria de 2013 han participado los artistas Montserrat Palacios y Miquel Àngel Marín junto a Barber. Los músicos se situaron en los vértices de un triángulo inclinado, aprovechando la orografía; Montserrat y Llorenç emplazaron sus sets instrumentales en los vértices más elevados, quedando el de Miquel Àngel en la zona de hondonada. Estos sets o “ferias”, como los denominó más poéticamente uno de los asistentes,se pueden describir como conjuntos percusivos metálicos de campanas, campanillas, cencerros, objetos de labranza, platillos, paelleras… que acompañan a las voces, los cantos, los gritos, a la fonética desatada de los interventores y al clarinete de Miquel Àngel. Se colocaron también cuerdas distribuidas que partían de estos centros, en las que pendían otros artificios para hacer más envolvente el sonar.

La distribución plurifocal es un elemento constante en las acciones de Llorenç que, indispensable para los espacios abiertos, también debería serlo para la creación contemporánea indoors, pues ¿quién escucha en casa música con el equipo emisor colocado justo delante? ¿no lo situamos en todo caso lateralmente? Las formas de escucha indudablemente son complejas, y en muchas ocasiones perdemos la denominada espacialidad del sonido, parámetro que la música experimental y el arte sonoro han sabido recuperar y reinterpretar. La disposición en alturas de los músicos ya aludida se ideó para potenciar esta cualidad entre otros efectos. La audiencia convocada se situó en la parte plana de la hondonada inscrita en los vértices de los tres sets, lugar para la acampada. Estos focos emisores funcionaron alternativamente como centros independientes o como partes articuladas en secciones de a dos o a tres, estructuras que cambiaron a lo largo de la noche, combinando en ocasiones el silencio con los cantos al oído con los que Montserrat deleitó a algunos asistentes. Los focos empleados en este De sol a sol fueron estáticos, lo que proporcionó referencias al oyente en una noche de luna tardía, a la vez que incentivó la audición dinámica o peripatética del deambular.

El concierto se abrió con la intervención vocal de niños acompañados con palos de lluvia, coordinados por Montserrat. Finalizada esta actuación, cada cual se dispersó en la búsqueda de una ubicación desde la que se daría paso al atento escuchar en todas direcciones. La distribución nada casual de los sets, acorde a la morfología del terreno y que tampoco olvidó los condicionantes de las frecuencias de emisión, se vio recompensada en ciertas secciones a tres logrando una equilibrada estratificación en planos sonoros. En el plano más cercano al oyente transitó el fascinante clarinete de Miquel Àngel, yuxtapuesto o empastado con la voz de Montserrat, que conformó el plano intermedio; sobre ambos despuntaron las ondas metálicas, despojadas de armónicos debido a la mayor distancia del espectador. Los grillos acompañaron con bastante constancia estos ejercicios de noche en vela, aportaciones percibidas como ostinato frente a los balidos puntillistas más lejanos. Se amasaron texturas, densidades inestables, en la búsqueda versátil de nuevos estímulos, que reavivan la emoción en el que ya la posee.

En este De sol a sol no fue posible aferrarse a la oscuridad de lo nocturno como tentativa acusmática de vaciado, pues el titilar de las estrellas arreció con creces las vibraciones de lo que se escuchó.

Eva González Bullón

Fotografía: Eva González Bullón

     
     
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